lunes, 14 de marzo de 2011





Erase una vez, un mundo donde la realidad era puramente irreal. Donde cada situación, cada beso, gesto o palabra eran sacadas de un guión improvisado. Donde tras la tormenta, siempre llegaba una misteriosa calma. Donde nuestros cruces de miradas se han pintado de otro color.




¿Quién no ha soñado con un amor de película? Uno de esos que te hielan la sangre, que te sacan la mejor de tus sonrisas, que te hacen volar. ¿Quién no ha pensado en el beso que la gustaría recibir? La caricia exacta que podría enamorarla, las palabras mágicas que harían que perdieramos el sentido. ¿Quién no ha soñado con hacer el amor en medio de un concierto de Rock?
El aire había cambiado de dirección, se sentía inquieta. Llegaba la primavera, como cada año, y con ella época de ambiciones, deseos irrefrenables, sueños por cumplir, ganas de volar, amar, disfrutar. 
Aún espero que me des todo aquello que me debes.


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