Hoy el tiempo se detuvo en el momento, en aquel último abrazo que sentí que ya no había nada por lo que luchar. Y los intentos... sólo sirvieron para alargar la agonía. Mientras yo bebía del agua de tu cuerpo, tú matabas mi esperanza dando tumbos por mi alma, absorbiendo mi cariño y mis esfuerzos. Por luchar en una falsa sin salida. Entre tú y yo, guerra fría.

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