Estamos los dos tumbados boca arriba sobre la verde hierba. Tu brazo descansa detrás de mi cabeza, y tu aliento se mezcla con el olor de la lluvia, haciéndome estremecer. Entonces levanto la mirada para encontrarme con tus ojos, y tú me respondes silenciosamente diciéndome te quiero, mientras que la brisa junta nuestras manos y hace sonar el latido de nuestros corazones.
-¿Dónde está el cielo? - te pregunto.
-El cielo está en todas partes. - me respondes con esa sonrisa que hace que olvide todo lo demás y que hace aparecer la mía, mientras que el cielo, sobre nosotros, parece darnos la bienvenida.
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